Noche de Ronda

lunes, 22 de octubre de 2012

Atardeció sin ti


Atardeció sin ti

Atardeció sin ti. De los cipreses...
a las torres, sin ti me estremecía.
Qué desgana esperar un nuevo día
sin que me abraces y sin que me beses.

A fuerza de tropiezos y reveses
la piel de la esperanza se me enfría.
Qué agonía ocultarte mi agonía,
y qué resurrección si me entendieses.

Atardeció sin ti. Seguro y lento,
el sol se derrumbó, limón maduro,
y a solas recibí su último aliento.

Quién me viera caer, lento y seguro,
sin más calor ni más resurgimiento,
gris el alma y frustrada entre lo oscuro.

Antonio Gala Velasco (1936)



domingo, 21 de octubre de 2012

Nocturno con barcos


Nocturno con barcos

Siento pasar los barcos por dentro
de la noche. Vienen de un transitorio
distrito del invierno y van a otra interina
estación de argonautas,
esas rutas
quiméricas que rondan
los fascinantes puertos de la imaginación.

Invisibles a veces, surcan
las cóncavas comarcas de la niebla,
pertenecen a un mundo despoblado,
a alguna procelosa tradición
de vidrieras marchitas, se parecen
a la emoción que queda detrás de algunos sueños.

Llega hasta aquí el empuje
respiratorio de las máquinas, el empellón
del agua en las amuras,
y a veces
una sirena desenrosca
la disonante cinta de su melancolía
por los opacos círculos del aire.

La cifra de esos barcos es la mía.
Con ellos cada noche se va también mi alma.

José Manuel Caballero Bonal (1.926)





sábado, 20 de octubre de 2012

Déjame en paz


Déjame en paz 

Después
 de entregarte la vida
 y que todos mis sueños
 quedaron desechos
 después
 de probarte que te amo
 con todas mis fuerzas
 con llanto y con hechos
 te vas
 apesar de mi ruego
 y la inmensa pena
 que sabes me dejas
 te vas
 apesar de mi llanto
 mi orgullo dolido
 y mi triste queja
 ya no 
 ya no más amarguras
 ya no más lamentos
 se acabó la pena
 al fin
 fuiste tú quien
 me hizo ser dura
 en momentos de triste condena
 me voy
 pisoteando los sueños
 las horas felices
 que pasé contigo
 si vuelvo a encontrarte
 quizás te recuerde
 como un viejo amigo
 para que seguir
 para que luchar
 basta de mentir
 déjame marchar
 yo te supe amar
 tú sigue con tu error
 se acabo el amor
 ya déjame en paz
 para que seguir
 para que luchar
 basta de mentir
 déjame marchar
 yo te supe amar
 tú, sigue con tu error
 se acabó el amor
 ya déjame en paz
 después
 de entregarte la vida
 y que todos mis sueños
 quedaron desechos
 después
 de probarte que te amo
 con todas mis fuerzas
 con llanto y con hechos
 te vas
 apesar de mi ruego
 y la inmensa que pena
 que sabes me dejas
 te vas
 apesar de mi llanto
 mi orgullo dolido
 y mi triste queja
 ya no
 ya no más amarguras
 ya no más lamentos
 se acabó la pena
 al fin
 fuiste tú quien
 me hizo ser dura
 en momentos
de triste condena
 me voy
 pisoteando los sueños las horas
 felices que pasé contigo
 si vuelvo a encontrarte
 quizás te recuerde 
como a un viejo amigo
 para que seguir
 para que luchar
 basta de mentir
 déjame marchar
 yo te supe amar
 tú, tu sigue con tu error
 se acabó el amor
 ya déjame en paz 
 para que seguir
 para que luchar
 basta de mentir  
déjame marchar
 yo te supe amar
tú, tu sigue con tu error
 ya déjame en paz

Eva Ayllon



viernes, 19 de octubre de 2012

No me hagas sufrir



No me hagas sufrir

Creía que no llegaría pero ya llegó 
con este adiós se rompe en trozos mi corazón 
porque sabes que te quise y te di lo que tenía. 
Sabía que si me mirabas me estabas dando la vida 
y por qué has sido tan cruel 
creo que nunca lo sabré, eeee. 

No me hagas sufrir, tú no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz. 

No me hagas sufrir, no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz ... en paz. 

Y jamás hice una cosa sin pensar en ti 
me propuse como meta hacerte muy feliz 
y a cambio no tuve nada, emociones disfrazadas. 
Cada día es un regalo en mi vida y en tu mundo 
quiero ser feliz, sigo luchando por ti, 
aaiiii por ti. 

No me hagas sufrir, tú no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz. 

No me hagas sufrir, no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz. 

Te di toda mi vida a cambio recibí mentiras 
y ahora qué puedo yo hacer, si no te puedo tener. 

Me siento como un ave que escapó de su guarida 
y ahora se siente perdida, perdida ... sin ti. 

No me hagas sufrir, tú no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz. 

No me hagas sufrir, no me hagas llorar 
si nada yo de ti puedo esperar. 
Porque tu amor fue una mentira 
y tu el dolor que abrió una herida 
y déjame vivir en paz.

Lya

jueves, 18 de octubre de 2012

El tren



    El tren

      Yo, para todo viaje 
—siempre sobre la madera 
de mi vagón de tercera—, 
voy ligero de equipaje. 
Si es de noche, porque no 
acostumbro a dormir yo, 
y de día, por mirar 
los arbolitos pasar, 
yo nunca duermo en el tren, 
y, sin embargo, voy bien. 
¡Este placer de alejarse! 
Londres, Madrid, Ponferrada, 
tan lindos... para marcharse. 
Lo molesto es la llegada. 
Luego, el tren, al caminar, 
siempre nos hace soñar; 
y casi, casi olvidamos 
el jamelgo que montamos. 
¡Oh, el pollino 
que sabe bien el camino! 
¿Dónde estamos? 
¿Dónde todos nos bajamos? 
¡Frente a mí va una monjita 
tan bonita! 
Tiene esa expresión serena 
que a la pena 
da una esperanza infinita. 
Y yo pienso: Tú eres buena; 
porque diste tus amores 
a Jesús; porque no quieres 
ser madre de pecadores. 
Mas tú eres 
maternal, 
bendita entre las mujeres, 
madrecita virginal. 
Algo en tu rostro es divino 
bajo tus cofias de lino. 
Tus mejillas 
—esas rosas amarillas— 
fueron rosadas, y, luego, 
ardió en tus entrañas fuego; 
y hoy, esposa de la Cruz, 
ya eres luz, y sólo luz... 
¡Todas las mujeres bellas 
fueran, como tú, doncellas 
en un convento a encerrarse!... 
¡Y la niña que yo quiero, 
ay, preferirá casarse 
con un mocito barbero! 
El tren camina y camina, 
y la máquina resuella, 
y tose con tos ferina. 
¡Vamos en una centella!

Antonio Machado (1875-1939)





miércoles, 17 de octubre de 2012

Que me coma el tigre



Que me coma el tigre

Que malos son los rubios y los morenos
Que malignos tos los hombres,
Malísimos, malísimos,
Lo quieres es que te coma el tigre.

Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
Que me coma el tigre, que me coma el tigre
Mis carnes morenas
Y tú lo que quieres es que me coma el tigre,
Que me coma el tigre, que me coma el tigre,
Mis carnecitas tan buenas
Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
Que me coma el tigre, mis carnes sabrosas,
Tú lo que quieres es que me coma el tigre,
Que me coma el tigre, mis carnes de rosa.

Entonces, me subo en la loma,
Me subo en el árbol, me tiro en el río
Entonces, se sube en la loma,
Se sube en el árbol, se tira en el río
Entonces, me salgo del río, me voy a mi casa,
Pa que no me vea
El tigre se sale del río, se mete en mi casa,
La cosa está fea.

Entonces, me subo en la loma,
Me subo en el árbol, me tiro en el río
Entonces, se sube en la loma,
El tigre se sube en el árbol, se tira en el río
Entonces, me salgo del río, me meto en mi casa,
Pa que no me vea
El tigre se sale del río, se mete en mi casa,
La cosa está fea.

Lola Flores








martes, 16 de octubre de 2012

Olvidarte


Olvidarte

Ya nada te importa 
Ya nada es igual 
Llevo cuatro meses sin poder cantar 
Y es que aunque no llames, yo si quiero verte 
No he podido yo sacarte de mi mente 
Y aún no quiero perderte, 
Oh, oh, oh, oh... 

Mientras me castigo con la soledad 
Juegas a vestirte de felicidad
Y aunque a tus amigas no les digas nada 
Tú también lo sabes, se ve en tu mirada 
Aunque sigas callada 
Oh, oh, oh, oh...

Haré lo necesario para olvidarte
Aunque me toque cambiar 
Y no ser nunca más 
Lo que fui ya no me importa
Igual no volverás. 

Haré lo necesario para no pensarte 
La vida pasa y tú igual 
Y aunque voy a llorar 
Poco a poco entenderé que nunca volverás. 
Poco a poco entenderé que nunca volverás. 

Pido llorando al cielo un poco de razón
Pido que vuelvas con mi corazón 
Entiende si te ofendo que no es mi intención. 

Y es que lo que duele no es que te hayas ido 
Más que no tenerte, me duele tu olvido 
Que sepas que te quiero, es lo único que pido. 

Haré lo necesario para olvidarte 
Aunque me toque cambiar 
Y no ser nunca más 
Lo que fui ya no me importa 
Igual no volverás. 

Haré lo necesario para no pensarte
La vida pasa y tú igual
Y aunque voy a llorar
Poco a poco entenderé que nunca volverás. 
Poco a poco entenderé que nunca volverás. 

Sé que es tarde y perdón por la hora, 
No sé si escribirte o si te llamo 
Sé que no estás sola 
Te confieso que ni el ego me dejo cantarte 
Ni el tiempo olvidarte
Y no es que no te quiera es que ni pude hablarte. 

Guardo en mi cabeza lo bueno 
Ya me olvidé de lo malo 
Y aprendí que la tristeza me hace mejor ser humano
Ahora soy un hombre nuevo y soy mejor
Y aunque me prometa olvidarte 
Por ti aprendí que es amor. 

Girasoles, doce meses
Mis canciones, tu mirada
Yo se que también te acuerdas 
Y no es malo, eres humana. 

No te escribo para nada diferente, a recordarte 
Que a pesar de los seis meses 
Sin hablar y no mirarte
Yo te quiero
Y no para volver
Te quiero porque parte tuya me enseñado que es amar 
y que es crecer. 

Ya no siendo más, y con la mano en el corazón
Sé que hoy te vas y 
Poco a poco entenderé que nunca volverás... 
Poco a poco entenderé que nunca volverás... 
Poco a poco entenderé que nunca volverás... 
Poco a poco entenderé que nunca volverás...


Felipe Santos junto a Cali y El Dandee



lunes, 15 de octubre de 2012

Vivo sin vivir en mí



¡¡FELICIDADES A TODAS LAS TERESAS!!

Vivo sin vivir en mí 

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

domingo, 14 de octubre de 2012

Pena y alegría del amor



Pena y alegría del amor 

A José González Marín

Mira cómo se me pone 
la piel cuando te recuerdo.

Por la garganta me sube 
un río de sangre fresco 
de la herida que atraviesa 
de parte a parte mi cuerpo. 
Tengo clavos en las manos 
y cuchillos en los dedos 
y en mi sien una corona 
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone 
la piel cada vez que me acuerdo 
que soy un hombre casao 
y sin embargo, te quiero.

Entre tu casa y mi casa 
hay un muro de silencio, 
de ortigas y de chumberas, 
de cal, de arena, de viento, 
de madreselvas oscuras 
y de vidrios en acecho. 
Un muro para que nunca 
lo pueda saltar el pueblo 
que anda rondando la llave 
que guarda nuestro secreto. 
¡Y yo sé bien que me quieres! 
¡Y tú sabes que te quiero! 
Y lo sabemos los dos 
y nadie puede saberlo.

¡Ay, pena, penita, pena 
de nuestro amor en silencio! 
¡Ay, qué alegría, alegría, 
quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas 
me quedo con tu recuerdo 
derribaría la pared 
que separa nuestro sueño, 
rompería con mis manos 
de tu cancela los hierros, 
con tal de verme a tu vera, 
tormento de mis tormentos, 
y te estaría besando 
hasta quitarte el aliento. 
Y luego, qué se me daba 
quedarme en tus brazos muerto.

¡Ay, qué alegría y qué pena 
quererte como te quiero!

Nuestro amor es agonía, 
luto, angustia, llanto, miedo, 
muerte, pena, sangre, vida, 
luna, rosa, sol y viento. 
Es morirse a cada paso 
y seguir viviendo luego 
con una espada de punta 
siempre pendiente del techo.

Salgo de mi casa al campo 
sólo con tu pensamiento, 
para acariciar a solas 
la tela de aquel pañuelo 
que se te cayó un domingo 
cuando venías del pueblo 
y que no te he dicho nunca, 
mi vida, que yo lo tengo. 
Y lo estrujo entre mis manos 
lo mismo que un limón nuevo, 
y miro tus iniciales 
y las repito en silencio 
para que ni el campo sepa 
lo que yo te estoy queriendo.

Ayer, en la Plaza Nueva, 
—vida, no vuelvas a hacerlo— 
te vi besar a mi niño, 
a mi niño el más pequeño, 
y cómo lo besarías 
—¡ay, Virgen de los Remedios!— 
que fue la primera vez 
que a mí me distes un beso. 
Llegué corriendo a mi casa, 
alcé mi niño del suelo 
y sin que nadie me viera, 
como un ladrón en acecho, 
en su cara de amapola 
mordió mi boca tu beso.

¡Ay, qué alegría y qué pena 
quererte como te quiero!

Mira, pase lo que pase, 
aunque se hunda el firmamento, 
aunque tu nombre y el mío 
lo pisoteen por el suelo, 
y aunque la tierra se abra 
y aun cuando lo sepa el pueblo 
y ponga nuestra bandera 
de amor a los cuatro vientos, 
sígueme queriendo así, 
tormento de mis tormentos.

¡Ay, qué alegría y qué pena 
quererte como te quiero!

Rafael de León (1908-1982)

sábado, 13 de octubre de 2012

Perdóname ángel


Perdóname ángel 

Hoy tus ojos no tienen color
Y la única foto tuya se me rompió
Pero en el recuerdo que aún me queda de ti
Se vuelven azules
Empiezo a pensar que era verdad
Lo que dijiste un segundo antes de marchar
Y aunque realidad yo no lo he pasado bien
Te sigo esperando y yo
Hoy camino por el agua
Que un día convertiste en vino
Enseñándome el camino

Perdóname áaaaaaaaaaaanngel
Por lo que te he hecho
Sabes mejor que nadie
Lo mucho que te quiero
Mi teléfono no suena
Supongo que eres tú
Dándome las de arena
Tapándome la luz
Hoy la luna no me hace dormir
Solamente hace que el sol me tarde en salir
Y con los primeros rayos empezarán otro día duro sin ti
Y hoy camino pro el agua
Que un día convertiste en vino
Enseñándome el camino….

Perdóname áaaaaaaaaaaaangel
Por lo que te he hecho
Sabes mejor que nadie
Lo mucho que te quiero
Mi teléfono no suena
Supongo que eres tú
Dándome las de arena
Tapándome la luz
Perdóname aaaaaangel
Por lo que te he hecho
Sabes mejor que nadie
Lo mucho que te quiero
Mi teléfono no suena
Supongo que eres tú
Dándome las de arena
Tapándome la luz
La luz que tú me diste
La luz que me arropaba
Por eso mis palabras
Salen ensangrentadas
Mira que advertiste, sí
Que tu amor no era ciego, no
Y hoy te doy dos sorbos
Y ahora empezar de cero
Y ahora empezar de cero
Y ahora empezar de cero 

Melendi




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