Noche de Ronda

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miércoles, 26 de marzo de 2014

Pirata



Pirata 


Pirata de mar y cielo,
si no fui ya, lo seré.

Si no robé la aurora de los mares,
si no la robé,
ya la robaré.

Pirata de cielo y mar,
sobre un cazatorpederos,
con seis fuertes marineros,
alternos, de tres en tres.

Si no robé la aurora de los cielos,
si no la robé,
ya la robaré.

Rafael Alberti

(1902-1999)



sábado, 24 de agosto de 2013

Mujer en camisa



Mujer en camisa


Te amo así, sentada,
con los senos cortados y clavados en el filo,
como una transparencia,
del espaldar de la butaca rosa,
con media cara en ángulo,
el cabello entubado de colores,
la camisa caída
bajo el atornillado botón saliente del ombligo,
y las piernas,
las piernas confundidas con las patas
que sostienen tu cuerpo
en apariencia dislocado,
adherido al jornal que espera la lectura.
Divinamente ancha, precisa, aunque dispersa,
la belleza real
que uno quisiera componer cada noche.


Rafael Alberti

(1902-1999)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Elegía del niño marinero



Elegía del niño marinero


A Manuel Ruiz Castillo

Marinerito delgado, 
Luis Gonzaga de la mar, 
¡qué fresco era tu pescado, 
acabado de pescar! 


Te fuiste, marinerito, 
en una noche lunada, 
¡tan alegre, tan bonito, 
cantando, a la mar salada! 


¡Qué humilde estaba la mar! 
¡Él cómo la gobernaba! 
Tan dulce era su cantar, 
que el aire se enajenaba. 


Cinco delfines remeros 
su barca le cortejaban. 
Dos ángeles marineros, 
invisibles, le guiaban. 


Tendió las redes, ¡qué pena!, 
por sobre la mar helada. 
Y pescó la luna llena, 
sola, en su red plateada. 


¡Qué negra quedó la mar! 
¡La noche, qué desolada! 
Derribado su cantar, 
la barca fue derribada. 


Flotadora va en el viento 
la sonrisa amortajada 
de su rostro. ¡Qué lamento 
el de la noche cerrada! 


¡Ay mi niño marinero, 
tan morenito y galán, 
tan guapo y tan pinturero, 
más puro y bueno que el pan! 


¿Qué harás, pescador de oro, 
allá en los valles salados 
del mar? ¿Hallaste el tesoro 
secreto de los pescados? 


Deja, niño, el salinar 
del fondo, y súbeme el cielo 
de los peces y, en tu anzuelo, 
mi hortelanita del mar. 

Marinero en tierra [1924]

Rafael Alberti

(1902-1999)






lunes, 17 de diciembre de 2012

Sueño del marinero


Sueño del marinero

Yo, marinero, en la ribera mía, 
posada sobre un cano y dulce río 
que da su brazo a un mar de Andalucía, 

sueño en ser almirante de navío, 
para partir el lomo de los mares, 
al sol ardiente y a la luna fría. 

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares 
islas del norte! ¡Blanca primavera, 
desnuda y yerta sobre los glaciares, 

cuerpo de roca y alma de vidriera! 
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado, 
bajo el plumero azul de la palmera! 

Mi sueño, por el mar condecorado, 
va sobre su bajel, firme, seguro, 
de una verde sirena enamorado, 

concha del agua allá en su seno oscuro. 
¡Arrójame a las ondas, marinero- 
-Sirenita del mar, yo te conjuro! 

¡Sal de tu gruta, que adorarte quiero, 
sal de tu gruta, virgen sembradora, 
a sembrarme en el pecho tu lucero! 

Ya está flotando el cuerpo de la aurora 
en la bandeja azul del océano 
y la cara del cielo se colora 

de carmín. Deja el vidrio de tu mano 
disuelto en la alba urna de mi frente, 
alga de nácary cantadora en vano 

bajo el verjel azul de la corriente. 
¡Gélidos desposorios submarinos 
con el ángel barquero del relente 

y la luna del agua por padrinos! 
El mar, la tierra, el aire, mi sirena, 
surcaré atado a los cabellos finos 

y verdes de tu álgida melena. 
Mis gallardetes blancos enarbola, 
¡Oh marinero!, ante la aurora llena 

¡Y ruede por el mar tu caracola! 

Marinero en tierra, 1924

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)


sábado, 15 de octubre de 2011

A galopar



A galopar


Las tierras, las tierras, las tierras de España
las grandes, la sola desierta llanura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya
A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)
A corazón, suenan, suenan, resuenan
las tierras de España en las herraduras
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya
A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie
que es nadie la muerte si va en tu montura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya
A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)

Nota.- Letra de Rafael Alberti y Paco Ibáñez











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