Noche de Ronda

Mostrando entradas con la etiqueta poeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poeta. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de octubre de 2014

El café



El café

Sentado en el café cuentas el día,
El año, no sé qué, cuentas la taza
Que bebes yerto; y en tu adiós, la casa
Del ojo, muerta, sin color, vacía.

Sentado en el ayer la taza fría
Se mueve y mueve, y en la luz escasa
La muerte en traje de francesa pasa
Royendo, a solas, la melancolía.

Sentado en el café oyes el río
Correr, correr, y el aletazo frío
De no sé qué: tal vez de ese momento.

Y en medio del café queda la taza
Vacía, sola, y a través del asa
Temblando el viento, nada más, el viento.

Miguel Arteche Salinas 

(1.926 - 2.012) 






colores 

jueves, 24 de julio de 2014

El tren




El tren


Yo, para todo viaje 
-siempre sobre la madera 
de mi vagón de tercera-, 
voy ligero de equipaje. 
Si es de noche, porque no 
acostumbro a dormir yo, 
y de día, por mirar 
los arbolitos pasar, 
yo nunca duermo en el tren, 
y, sin embargo, voy bien. 
¡Este placer de alejarse! 
Londres, Madrid, Ponferrada, 
tan lindos... para marcharse. 
Lo molesto es la llegada. 
Luego, el tren, al caminar, 
siempre nos hace soñar; 
y casi, casi olvidamos 
el jamelgo que montamos. 
¡Oh, el pollino 
que sabe bien el camino! 
¿Dónde estamos? 
¿Dónde todos nos bajamos? 
¡Frente a mí va una monjita 
tan bonita! 
Tiene esa expresión serena 
que a la pena 
da una esperanza infinita. 
Y yo pienso: Tú eres buena; 
porque diste tus amores 
a Jesús; porque no quieres 
ser madre de pecadores. 
Mas tú eres 
maternal, 
bendita entre las mujeres, 
madrecita virginal. 
Algo en tu rostro es divino 
bajo tus cofias de lino. 
Tus mejillas 
-esas rosas amarillas-
fueron rosadas, y, luego, 
ardió en tus entrañas fuego; 
y hoy, esposa de la Cruz, 
ya eres luz, y sólo luz... 
¡Todas las mujeres bellas 
fueran, como tú, doncellas 
en un convento a encerrarse!... 
¡Y la niña que yo quiero, 
ay, preferirá casarse 
con un mocito barbero! 
El tren camina y camina, 
y la máquina resuella, 
y tose con tos ferina. 
¡Vamos en una centella!


Antonio Machado 

(1.875 - 1.939)






colores 

miércoles, 2 de julio de 2014

Y la luna eras tú



Y la luna eras tú


San Juan de Puerto Rico


Y la luna eras tú.
Una luna creciente, blanca, fría.
Mirabas hacia el mar y hacia las cosas
que no eran yo.
Y con cuánto silencio te gritaba
-creciente, blanco, frío yo también-:
«Mírame, mírame,
ay, mírame mirarte...»


Antonio Gala Velasco

(1936-)








colores 

jueves, 1 de mayo de 2014

La canción de flor de Mayo



La canción de flor de Mayo


Flor de Mayo, como un rayo 
de la tarde, se moría... 
Yo te quise, Flor de Mayo, 
tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería! 

Las olas vienen, las olas van, 
cantando vienen, cantando irán. 

Flor de Mayo ni se viste 
ni se alahaja ni atavía; 
¡Flor de Mayo está muy triste! 
¡Pobrecita, pobrecita vida mía! 

Cada estrella que palpita, 
desde el cielo le habla asi: 
«Ven conmigo Florecita, 
brillarás en la extensión igual a mí.» 

Flor de Mayo, con desmayo, 
le responde: «¡Pronto iré!» 

Se nos muere Flor de Mayo, 
¡Flor de Mayo, la Elegida, se nos fue! 

Las olas vienen, las olas van, 
cantando vienen, llorando irán... 

«¡No me dejes!», yo le grito; 
«¡No te vayas, dueño mío: 
el espacio es infinito 
y es muy negro y hace frío, mucho frío!» 

Sin curarse de mi empeño, 
Flor de Mayo se alejó, 
y en la noche, como un sueño, 
misteriosamente triste se perdió. 

Las olas vienen, las olas van, 
cantando vienen, ¡ay cómo irán! 

Al amparo de mi huerto 
una sola flor crecía: 
Flor de Mayo, y se me ha muerto... 
Yo la quise, ¡pero Dios no lo quería!


Amado Nervo

(1870-1919)






colores 

Free Dino MySpace Cursors at www.totallyfreecursors.com