Noche de Ronda

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domingo, 16 de marzo de 2014

Lloran las rosas



Lloran las rosas


Lloran las rosas el rocío ya se a convertido en lágrimas
te me has ido te he perdido lloran las rosas
y llora mi alma va gimiendo con las alas recortadas
te me has ido te eh perdido llora mi alma

Lágrimas que ahogan mi corazón
lágrimas palabras del alma
lágrimas mi mudo lenguaje de amor.

Lloran las rosas porque no puedo estar sin ti y
lloran celosas de que no quieras ya venir
y entre otras cosas
yo lloro por tiiii.....

Falta el perfume de tu piel por donde anduve
la silueta que veía cuando tu dormías.

Lágrimas que ahogan mi corazón
lágrimas palabras del alma
lágrimas mi mudo lenguaje de amor.

Lloran las rosas porque no puedo estar sin ti y
lloran celosas de que no quieras ya venir
y entre otras cosas
yo lloro por tiiii.....

Lloran las rosas porque no puedo estar sin ti y
lloran celosas de que no quieras ya venir
y entre otras cosas
yo lloro por tiiii.....


Cristian Castro







jueves, 27 de junio de 2013

Unos cuerpos son como flores



Unos cuerpos son como flores


Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

Pero el hombre se agita en todas direcciones,
sueña con libertades, compite con el viento,
hasta que un día la quemadura se borra,
volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o a una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.


Luis Cernuda



jueves, 18 de abril de 2013

La oración de las rosas



La oración de las rosas

¡Ave rosas, estrellas solemnes!
Rosas, rosas, joyas vivas de infinito;
bocas, senos y almas vagas perfumadas;
llantos, ¡besos!, granos, polen de la luna;
dulces lotos de las almas estancadas;
¡ave rosas, estrellas solemnes!

Amigas de poetas
y de mi corazón,
¡ave rosas, estrellas
de luminosa Sión!
Panidas, sí, Panidas;
el trágico Rubén
así llamó en sus versos
al lánguido Verlaine,
que era rosa sangrienta
y amarilla a la vez.
Dejad que así os llame,
Panidas, sí, Panidas,
esencias de un Edén,
de labios danzarines,
de senos de mujer.
Vosotras junto al mármol
la sangre sois de él,
pero si fueseis olores
del vergel
en que los faunos moran,
tenéis en vuestro ser
una esencia divina:

María de Nazaret,
que esconde en vuestros pechos
blancura de su miel;
flor única y divina,
flor de Dios y Luzbel.

Flor eterna. Conjuro al suspiro.
Flor grandiosa, divina, enervante,
flor de fauno y de virgen cristiana,
flor de Venus furiosa y tonante,
flor mariana celeste y sedante,
flor que es vida y azul fontana
del amor juvenil y arrogante
que en su cáliz sus ansias aclara.

¡Qué sería la vida sin rosas!
Una senda sin ritmo ni sangre,
un abismo sin noche ni día.
Ellas prestan al alma sus alas,
que sin ellas el alma moría,
sin estrellas, sin fe, sin las claras
ilusiones que el alma quería.

Ellas son refugio de muchos corazones
ellas son estrellas que sienten el amor,
ellas son silencios que lentos escaparon
del eterno poeta nocturno y soñador,
y con aire y con cielo y con luz se formaron,
por eso todas ellas al nacer imitaron
el color y la forma de nuestro corazón.
Ellas son las mujeres entre todas las flores,
tibios sancta sanctorum de la eterna poesía,
neáporis grandiosas de todo pensamiento,
copones de perfume que azul se bebe el viento,
cromáticos enjambres, perlas del sentimiento,
adornos de las liras, poetas sin acento.
Amantes olorosas de dulces ruiseñores.

Madres de todo lo bello,
sois eternas, magníficas, tristes
como tardes calladas de octubre,
que al morir, melancólicas, vagas,
una noche de otoño las cubre,
porque al ser como sois la poesía
estáis llenas de otoño, de tardes,
de pesares, de melancolía,
de tristezas, de amores fatales,
de crepúsculo gris de agonía,
que sois tristes, al ser la poesía
que es un agua de vuestros rosales.
Santas rosas divinas y varias,
esperanzas, anhelos, pasión,
deposito en vosotras, amigas;
dadme un cáliz vacío, ya muerto,
que en su fondo, mustiado y desierto,
volcaré mi fatal corazón.
¡Ave rosas, estrellas solemnes!
Llenas rosas de gracia y amor,
todo el cielo y la tierra son vuestros
y benditos serán los maestros
que proclamen la voz de tu flor.
Y bendito será el bello fruto
de tu bello evangelio solemne,
y bendito tu aroma perenne,
y bendito tu pálido albor.
Solitarias, divinas y graves,
sollozad, pues sois flores de amor,
sollozad por los niños que os cortan,
sollozad por ser alma y ser flor,
sollozad por los malos poetas
que no os pueden cantar con dolor,
sollozad por la luna que os ama,
sollozad por tanto corazón
como en sombra os escucha callado,
y también sollozad por mi amor.

¡Ay!, incensarios carnales del alma,
chopinescas romanzas de olor,
sollozad por mis besos ocultos
que mi boca a vosotras os dio.
Sollozad por la niebla de tumba
donde sangra mi gran corazón,
y en mi hora de estrella apagada,
que mis ojos se cierren al sol,
sed mi blanco y severo sudario,
chopinescas romanzas de olor.
Ocultadme en un valle tranquilo,
y esperando mi resurrección,
id sorbiendo con vuestras raíces
la amargura de mi corazón.

Rosas, rosas divinas y bellas,
sollozad, pues sois flores de amor.

Federico García Lorca

(1898-1936)


sábado, 23 de marzo de 2013

A una rosa



A una rosa

Ayer naciste y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana?

Si te engañó su hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.

Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.

No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.

Luis De Góngora

(1561-1627)


miércoles, 20 de marzo de 2013

La rosa del jardinero



  La rosa del jardinero

  Era un jardín sonriente; 
era una tranquila fuente 
        de cristal; 
era a su borde asomada, 
una rosa inmaculada 
        de un rosal. 
Era un viejo jardinero 
que cuidaba con esmero 
        del vergel, 
y era la rosa un tesoro 
de más quilates que el oro 
        para él.

  A la orilla de la fuente 
un caballero pasó, 
y la rosa dulcemente 
de su tallo separó. 
Y al notar el jardinero 
que faltaba en el rosal, 
cantaba así, plañidero, 
receloso de su mal:

  —Rosa la más delicada 
que por mi amor cultivada 
        nunca fue; 
rosa, la más encendida, 
la más fragante y pulida 
        que cuidé; 
blanca estrella que del cielo 
curiosa del ver el suelo 
        resbaló; 
a la que una mariposa 
de mancharla temerosa 
        no llegó.

  ¿Quién te quiere? ¿Quién te llama 
por tu bien o por tu mal? 
¿Quién te llevó de la rama 
que no estás en tu rosal?

  ¿Tú no sabes que es grosero 
el mundo? ¿Que es traicionero 
        el amor? 
¿Que no se aprecia en la vida 
la pura miel escondida 
        en la flor? 
¿Bajo qué cielo caíste? 
¿A quién tu tesoro diste 
        virginal? 
¿En qué manos te deshojas? 
¿Qué aliento quema tus hojas 
        infernal? 
¿Quién te cuida con esmero 
como el viejo jardinero 
        te cuidó? 
¿Quién por ti sólo suspira? 
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira 
        como yo?

  ¿Quién te miente que te ama 
con fe y con ternura igual? 
¿Quién te llevó de la rama, 
que no estás en tu rosal?

  ¿Por qué te fuiste tan pura 
de otra vida a la ventura 
        o al dolor? 
¿Qué faltaba a tu recreo? 
¿Qué a tu inocente deseo 
        soñador? 
En la fuente limpia y clara 
¿espejo que te copiara 
        no te di? 
¿Los pájaros escondidos, 
no cantaban en sus nidos 
        para ti? 
¿Cuando era el aire de fuego, 
no refresqué con mi riego 
        tu calor? 
¿No te dio mi trato amigo 
en las heladas abrigo 
        protector? 
¿Quién para sí te reclama? 
¿te hará bien o te hará mal? 
¿Quién te llevó de la rama 
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día, 
entre espinas y entre flores, 
el jardinero plañía 
imaginando dolores, 
desde aquel en que a la fuente 
un caballero llegó 
y la rosa dulcemente 
de su tallo separó.

Álvarez Quintero, Serafín y Joaquín

Álvarez Quintero, Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944)



colores

miércoles, 30 de mayo de 2012

Si tuviera rosas



Si yo tuviera rosas 

Que la tierra se abra en mi paso 
o que el cielo caiga sobre mi,
que me importa el triunfo ni fracaso,
amor mio si te tengo a ti.
Si yo tuviera rosas,
mil rosas te daría.
Si fuera mio el día te lo daría a ti.
Al sol y las estrellas y el cielo misterioso,
todo lo más hermoso seria para ti.
El pasodoble es una alegre banderola,
que por el cielo y entre coplas se remola.
El pasodoble es la canción que un español
 le va a cantar a la española, que adora.
Si tu me lo pidieras,
la vida te daría.
Si fuera mio el día te lo daría a ti.
Haber si al fin te enteras que estoy enamorada 
y que en la vida nada puede existir sin ti.
Si fuera mio el día te lo daría a ti.
Al sol y las estrellas y el cielo misterioso
 todo lo más hermoso seria para ti.
Todo lo más hermoso seria para ti.

Shaila Durcal 











martes, 8 de mayo de 2012

Sevillanas de Manuela


Sevillanas de Manuela 

I

Manuela de mis amores,
ole con ole y olá.
Manuela de mis amores,
Eres tú de noche y día
un jardín lleno de flores,
ole con ole,
ole con ole y olá.
Morena y maravillosa
del rosal de Andalucía
eres tú la mejor rosa,
ole con ole,
ole con ole y olá.
Tus labios tras la cancela
son pa’ mí, “sentrañas” mías,
al igual que una candela,
ole con ole,
ole con ole y olá.

II

Manuela, cariño mío,
ole con ole y olá.
Manuela, cariño mío,
No me des pares y nones
que sin ti pierdo el “sentío”.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Te gusta verme “encelao”,
suspirar por los rincones
y después darme de “lao”.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Tú sabes que me enajena
el notar, sol de los soles,
ese olor a yerbabuena.
ole con ole,
ole con ole y olá.

III

Manuela, de mi locura,
ole con ole y olá.
Manuela de mi locura,
De mirar tu cinturita
sufro yo de calentura.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Manuela de mis entrañas,
eres tú la más bonita
y juncal que hay en España.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Tus ojos tienen un brillo
que me dan “puñalaítas”
al igual que dos cuchillos.
ole con ole,
ole con ole y olá.

IV

Manuela, de mis tormentos,
ole con ole y olá.
Manuela, de mis tormentos,
Como tú, serrana mía,
no la vi con más talento.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Loquito de amor me tienes,
yo por ti bebo los vientos
cuando vas y cuando vienes.
ole con ole,
ole con ole y olá.
Tu nombre, Manuela mía,
siempre está en mi pensamiento,
sol y luz de mi alegría.
ole con ole,
ole con ole y olá.

Los Marismeños






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